Carlos Fonseca Terán es hijo del Fundador del FSLN, Carlos Fonseca

«Así se comienza, por pequeños privilegios, y luego uno se va acostumbrando y justificando privilegios cada vez mayores, hasta que ese dirigente se transforma en un acomodado insensible a las necesidades de los demás» Ernesto Guevara.

Siempre le he dado seguimiento a tus escritos, no por lo que eres, que no vales nada, sino por ser hijo de quién eres. Tu papá sentiría vergüenza de ti al leer tus escritos inmorales que tratan de justificar todos los crímenes cometidos por los Ortega-Murillo.

Te conozco muy bien Carlitos, siempre fuiste un niño temeroso, inseguro, te levantabas por las noches entre pesadillas y miadas, la ausencia de tu padre pesó mucho sobre tu carácter ausente, muchas sombras muy oscuras se cernían sobre ti.

Después del triunfo de Violeta Barrios te hundiste entre la droga y el alcohol, hábitos que todavía conservas, con mucha frecuencia todas las noches eras visitador infatigable de la esquina de la sanidad en León, otros dipsomanos y drogadictos eran tus compañeros incondicionales que ahora desconoces, hasta que decidiste organizar las puestas de bombas en las iglesias, te acuerdas de estas acciones terroristas? Tú sabes que fué el espectro de tu padre quien te evitó la cárcel, el mismo Tomás le fue a golpear la mesa a Joaquín Cuadra porque el hijo del padre de la revolución no podía caer preso, pero eso no le evitó la cárcel a Figueroa, ni tú hiciste nada por evitarlo.

Lo hundiste y lo dejaste solo, siendo tú, el actor intelectual y directo. Pero esos son tiempos pasados. Regresemos al presente. Nunca estudiaste nada, siempre presumiste de intelectual sin haber estudiado nada, si lo hubieras hecho te hubiera servido para no ser un vulgar escriba de los Ortega – Murillo. Te hubiera dado independencia de criterios y no ser un títere más de este gobierno. Afirmar en tus escritos que el pueblo se esta matando así mismo te convierte en el más desvergonzado y abyecto de los seres. Pero te comprendo, tú no puedes sobrevivir sin la paga que te dá Daniel, a ti y a tu mujer porque nunca aprendiste a ganar un salario con el sudor de tu frente.

Ahora escribes historias fantasiosas como la que escribiste sobre la familia que quemó tu gobierno. No te queda otra Carlitos, los temores de tu niñez retornan ante la inminente libertad del pueblo. Otra vez retornarán tus miadas, y serás como te dijo en un escrito Onofre Guevara, nuevamente el niño de pañales sucios, es decir cagado.

Del muro de un amigo.