Un sector respalda al matrimonio presidencial, se proclama fiel al Frente Sandinista, amenazan y ofenden, “activos y combatientes arriesgan la vida y aniquilan al enemigo” para defender a Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Mandos del ejército y policía pertenecen a esa corriente, y ordenan a las tropas que acaten órdenes partidarias. Ahí existen diversas opiniones, entre ellas las de quienes demandan el cumplimiento de funciones constitucionales, oficiales y soldados murmullan porque es demasiado riesgo cuestionar al mando o pedir la baja.

Entre los denominados Combatientes Históricos también muestran diferencias, se reconocen como los “verdaderos sandinistas con principios revolucionarios”, unos son obedientes “al comandante y la compañera” y otros desaprueban sus mandatos sin decirlo en público ni dejan la organización rojinegra.

Del grupo de los militantes históricos, muchos dejaron al FSLN debido a la corrupción, o fueron expulsados por criticar la conducción de Daniel Ortega; por su parte, jóvenes se rebelaron ante las injusticias y también se declararon opositores firmes, aunque algunos no participan en partido.

Las alianzas, asimismo, es tema que fracciona, cuando Ortega y Murillo firman acuerdos con personajes políticos desprestigiados por robo y que además antes fueron enemigos del sandinismo y responsables del “asesinato de compañeros héroes”.

A esa rama de sandinistas les irrita que esos aliados ganan miles de dólares y éstos y toda su familia en buenos cargos estatales, mientras miles de combatientes padecen calamidades.

La diferencia de clase provoca malestar entre sandinistas danielistas ricos y los pobres o de menores ingresos; igual disgusto sucede porque unos adoran a su comandante pero no a doña Rosario.

En el Frente Sandinista la división es verdadera, aumentó con la represión iniciada en abril 2018, es evidente el resentimiento con el matrimonio presidencial y su corte.

Aunque la propaganda asegura que es un partido de masas, en su estructura funciona una élite que bien se le podría llamar “oligarca y burguesa”; comparsa que implementa las ordenanzas reprimiendo en el territorio y se enriquece, lo cual es inaceptable.