Análisis: No al pacto de combustión lenta del régimen Ortega-Murillo

1. El país está desquiciado por los saqueos y la represión del régimen Ortega-Murillo. La economía está maltrecha, flaca y desplumada y no es competitiva en un mundo que, además, se aproxima a una nueva recesión económica internacional, lo cual reducirá el consumo de los ciudadanos “de a pie”. La sociedad es actualmente mucho más desigual, el feminicidio es masivo y cotidiano. Es una situación bastante compleja.

2. Podemos decir que las características del capitalismo de compadrazgo impulsado por el régimen Ortega-Murillo incluyen exclusión social, explotación económica, presión política, destrucción del medio ambiente, y alienación individual y colectiva.

3. Por lo tanto, corresponde al movimiento social de los ciudadanos autoconvocados cuestionar el actual sistema, en caso contrario la crisis estructural proseguirá y, por lo tanto, será cada vez más grave. En ese sentido es muy importante la conciencia crítica de los ciudadanos “de a pie”, más los instrumentos políticos que permitan abrir las posibilidades de la conformación de un gobierno de transición progresista.

4. Usualmente, los gobiernos atraviesan cíclicamente crisis, pero no todas son iguales. Son solamente cíclicas, las que en poco tiempo son superadas con arreglos con los poderes facticos y, por otro lado, están las crisis estructurales cuando esta juego el sistema sociopolítico establecido, por la incapacidad de seguir implementando el mismo patrón de acumulación; en este caso, la alianza Ortega-Murillo con el gran capital.

5. Desde el regreso al poder, en enero 2007, y posteriormente con su alianza con el gran capital y la fragmentación de la oposición, el régimen Ortega-Murillo había logrado establecer un poder político unipolar. O sea que se había constituido sin rivales a la vista en el destino de la nación. La convulsión sociopolítica de abril 2018 interrumpió este proceso de consolidación de la dictadura y produjo la crisis estructural en que nos encontramos.

6. Es precisamente una crisis estructural la está viviendo el régimen Ortega-Murillo. Aunque haya logrado sobrevivir durante 11 meses, no quiere decir que esta crisis esté resuelta y que el régimen la haya logrado superar. La crisis sociopolítica ha escalado a tal magnitud que será difícil mantener el mismo patrón de acumulación sin cambios.

7. Tengo la sensación de que Ortega-Murillo no le han encontrado la vuelta para salir de la crisis estructural de manera indemne. Es muy difícil que el régimen Ortega-Murillo se pueda sostener incólume en el largo plazo, por la resistencia de los sectores populares y de la clase media empobrecida.

8. El régimen Ortega-Murillo ha dado pruebas suficientes, en esta etapa, de su incapacidad estructural para resolver las graves contradicciones que tiene: los problemas económicos y los conflictos sociopolíticos, y poder garantizar la tasa de ganancia al capital; y la supervivencia de franjas muy importante de la población.

9. El régimen Ortega-Murillo ha dado muestra de que comete muchas equivocaciones; la propensión de la pareja presidencial a rodearse de asesores y/o ayudantes que temen criticarlos o expresar desacuerdos, crea un ambiente en que los errores son frecuentes.

10. La permanencia del régimen Ortega-Murillo lo único que garantiza, en el futuro inmediato, es que se va a producir y va a deparar cada vez más pobreza, más exclusión y más desigualdad. El régimen no encuentra solución para superar la crisis, pero tampoco tiene interés en encontrarla. Al régimen lo único que le interesa es maximizar su permanencia en el poder bajo cualquier condición que haya por delante. La perspectiva es muy grave y compleja en la medida que no se revierta esta situación.

11. Esto hace suponer que el régimen Ortega-Murillo ha encontrado límites insalvables que no le va a permitir superar la crisis estructural, porque en la actualidad continúa habiendo una represión indiscriminada y sigue aumentando una sobre acumulación de contradicciones que al gran capital (sus viejos aliados) no le conviene, desde ningún punto de vista, para garantizar su reproducción y sus ganancias.

12. El régimen Ortega-Murillo ha demostrado que su sistema político ha envejecido, pronunciando discursos totalmente desconectado de la realidad de lo que está pasando en la calle. La dictadura cada día se encuentra más aislada del pueblo y de la comunidad internacional. Durante los últimos 11 meses la dictadura ha demostrado que padece de esclerosis por sus vetustas estructuras de dominación.

13. Uno de los problemas principales del régimen es que necesita tiempo para tratar de salvar y/o esconder el botín. Hay que recordar que el régimen creo un sistema de privilegios, alianzas y codependencias con los distintos poderes fácticos.

14. Debido a la enmarañada e intrincada relación de los negocios entre Ortega-Murillo y la “nueva clase” de un lado y, la vieja oligarquía y la burguesía tradicional por el otro lado; el gran capital no abandona a su suerte al régimen Ortega-Murillo por temor de perder parte considerable de los beneficios que han obtenido.

15. El peligro que existe es que el movimiento social rompa el equilibrio existente de los poderes, desencadenando un proceso que pueda llevar al fin del régimen sin que sea controlado por los poderes fácticos.

16. Otro factor que puede influir en el desencadenamiento no controlado por los poderes fácticos sería el fin del gobierno Maduro; no hay duda que irradiaría esperanzas entre los ciudadanos “de a pie” y podría generar la segunda ola de protestas en las calles. La libertad es contagiosa.

17. El movimiento social es como un surfista en su tabla de surf, a veces está arriba, luego abajo, desaparece bajo el agua y luego sale a la superficie, siempre en movimiento.

18. Por esa razón, existe el peligro de que los poderes fácticos (la mano invisible del poder) establezcan un nuevo pacto secreto entre ellos, de combustión lenta para evitar una segunda ola de protesta, para sobrevivencia del régimen hasta el 2021.

19. A través de los pactos los grandes capitales acuden presurosos a defender su estabilidad y sus beneficios, como un enjambre de abejas dispuestas a reparar el daño sufrido por su panal. Con el “pacto de combustión lenta”, los poderes fácticos se independizan de la ética (corrupción) y echan por la borda el tema de la justicia y la liberación de los presos políticos.

20. Ningún pacto se ha tratado jamás de democracia, libertad y justicia, aunque se usen esas palabras para esconder las verdaderas motivaciones. Usualmente los pactos son por razones económicas y de poder. Históricamente los pactos no han servido para superar las crisis de poder estructurales cíclicas y recurrentes en la historia política del país.

21. La teoría de los pactos tiene la misión de explicar que los acomodamientos políticos entre las élites son socialmente benéficos para los ciudadanos “de a pie”, y ponen como ejemplo los acuerdos de Sapoá. Para avanzar en este sesgo apologético de los compromisos se busca demostrar que las fuerzas políticas son capaces de conducir a la sociedad, a través del pacto, a una asignación de equilibrio. Hoy sabemos que los pactos de cúpula nunca han resultado beneficiosos para la población pobre.

22. La lógica de todos los pactos ha sido mantener en el poder al 5 por ciento de la población que comprende la cúpula empresarial, financiera, agroindustrial, militar, social, etcétera; que constituyen los poderes fácticos del país. En contra de ese más de 90 por ciento, particularmente de los que viven en la pobreza sin poder político, los sin futuro.

23. La lógica del “pacto de combustión lenta” es combinarlo con algunos cambios cosméticos para tratar de sofocar/detener al movimiento social insurgente desde abril 2018.

San José/Costa Rica, 13 de marzo 2019