1. Las ilegales e inmorales sanciones comerciales contra las empresas, farmacias y pequeños negocios que ejecuta el régimen disminuyen las expectativas de encontrar una salida negociada a la crisis sociopolítica.

2. El cinismo y el ánimo dañino de sus acciones siguen una política abiertamente genocida contra la población; al sancionar a las farmacias y los negocios tendrá un impacto en el ciudadano común y corriente al crear más desempleo y pobreza. Todo ello justificado con mentiras y calumnias.

3. La guerra económica forma parte de un plan mucho más general y abarcador para derrotar al movimiento social de los ciudadanos autoconvocados y acabar con las protestas.

4. Siempre agresivo y arrogante, el régimen Ortega-Murillo y su pandilla de paramilitares ha llevado esa característica al paroxismo al reducir su política a casi únicamente a la amenaza del uso de la fuerza y a las sanciones contra las empresas y negocios que se sumaron al paro.

5. Creo imprescindible subrayar el cinismo con que después de golpear y cercar financiera, económica y comercialmente a los empresarios opositores y productores cafetaleros, como parte de un ataque generalizado y sistemático contra una población civil pacífica, dicen que ellos están de acuerdo con una salida democrática a la crisis actual.

6. Desesperado ante la evidente derrota estratégica, el círculo de poder en torno a Ortega-Murillo actúa cada vez de forma más enloquecida.

7. El obsesivo afán de permanecer en el poder del presidente, es casi única motivación de su conducta, además de los negocios, coincide con los objetivos de los paramilitares, más que todo porque abona a las expectativas de los ultras y fanáticos simpatizantes de Ortega-Murillo.

8. El propósito de la guerra económica emprendida por el régimen es alentar la insatisfacción y desaliento popular, aumentando el proceso de desestabilización económica y el empobrecimiento; contribuir a hacer más crítica la situación de la población de los sectores medios y populares.

9. La guerra económica del régimen incrementa la inestabilidad interna a niveles críticos, intensifica la descapitalización del país, favorece la fuga de capital extranjero, desmotiva a los posibles inversores foráneos y alimenta el deterioro de la moneda nacional; todo ello mediante la aplicación de medidas represivas que incrementan el deterioro económico-social.

10. El objetivo del régimen al implementar la guerra económica es alcanzar la rendición de los sectores populares por hambre, terror, compra o cooptación al prolongar y agudizar el sufrimiento de las personas.

San José/Costa Rica