ANÁLISIS El tórsalo del poder en Nicaragua y su batalla por la censura

El periodismo en Nicaragua vive la etapa más crítica de la historia informativa de Nicaragua, en medio de un escenario donde el gobierno advierte de mil maneras la prohibición del pensamiento crítico. No es necesario hacer un recuento de todas las violaciones a los derechos fundamentales vinculados con la libertad de prensa, la libertad de expresión y el derecho a la comunicación, pero si es urgente evidenciar que la crisis está llegando a niveles insostenibles y esa asfixia que las autoridades propinan diariamente al periodismo nacional puede convertirse en el nuevo detonante para otro estallido social. Lo anterior puede fácilmente anticiparse si comparamos la dinámica de la información con el flujo constante de un rio caudaloso que, encontrando a su paso un dique inesperado, aumenta de manera extraordinaria la presión y fuerza de empuje.

Las leyes naturales de la física demuestran que el flujo de agua busca nuevas rutas para avanzar, siempre que encuentra un obstáculo en su cauce, pero en una necesidad extrema es capaz de abrir abruptamente nuevos caminos, ocurriendo tarde o temprano lo inevitable en su afán de continuar. El interés de la familia gobernante es impedir, sin importar los costos, que la población tenga espacios independientes para informarse y que sólo disponga de sus medios propagandísticos. Es obvio que a Daniel y Rosario no les inmuta cualquier dicho, discurso, advertencia o sanción que pudiera configurarse en la región o en el mundo. Esta indiferencia ha quedado en evidencia con los últimos actos represivos impulsados por el gobierno en contra de medios y periodistas independientes, aun después de la visita de los eurodiputados. Aparentemente el poder de las armas y el control político en los poderes del estado, les ofrece una especie de coraza protectora que ellos interpretan como la equivalencia segura de una maldita impunidad.

Mientras los pocos medios y periodistas independientes se disponían a analizar las implicaciones de la visita de los eurodiputados, la familia gobernante sacaba de sus mangas tenebrosas los ases de una reforma fiscal y otra de la seguridad social, consientes que la atención de las agendas informativas daría un giro y se olvidaría de los graves señalamientos recién expuestos por los parlamentarios europeos. Los operadores políticos del gobierno trabajan constantemente con todas las opciones sobre la mesa y no hay que dudar de su capacidad grotesca para sorprender a la ciudadanía con las estrategias en desarrollo, siendo necesario considerar racionalmente que, en este momento, ya tienen prevista las siguientes acciones, atendiendo a las eventuales reacciones de los distintos sectores a cada una de las propuestas publicadas. Debe quedar claro que no se trata de una sola estrategia, o más bien, debe entenderse que se trata de varias estrategias al mismo tiempo, accionando con ellas cualquier expresión de poder represivo disponible y útil para sus retorcidos intereses.

En esencia, toda la brutalidad que se percibe diariamente está fríamente calculada y no se necesita ninguna sabiduría chamánica para entender que los gobernantes no están dispuestos a ceder nada. Mientras exista más borrachera de poder, la población nicaragüense no verá síntomas de sensatez en los gobernantes y, en lugar de ello, continuará soportando esas irracionales demostraciones del poder absoluto y la tiranía desquiciada. Frente a un escenario tan deplorable cualquiera se pregunta sobre la posibilidad de encontrar una salida y esta solo podrá darse si concurren dos elementales situaciones:

PRESIÓN INTERNA

Aunque parezca imposible, la sociedad nicaragüense tendrá que apostar nuevamente a la protesta cívica en las calles, teniendo en cuenta que sólo la expresión masiva disminuirá considerablemente el riesgo de las acciones represivas.

En esta ocasión el poder económico tendrá que olvidarse momentáneamente de sus intereses y valorar la pertinencia de un paro total, incluyendo la desobediencia civil para asfixiar al gobierno y sus cajas chicas de la represión. Sólo una actitud cobarde del gran capital no apostaría por estas medidas cívicas y de bajo nivel de riesgo para la ciudadanía.

PRESIÓN EXTERNA

El mejor ejemplo está en Venezuela y en la cara de loco desesperado que ha mostrado Nicolás Maduro con la postura adoptada por los países de la región y La Unión Europea. Deben acelerarse los pasos para la aplicación de la carta democrática, aunque parezca una medida contraproducente, pero al final es necesaria para configurar el cerco que permita acorralar a Ortega y su pandilla. Mucho se ha caminado en este sendero y las sanciones económicas directas e indirectas sobre el capital vinculado a la familia gobernante están golpeando fuerte, pero todavía no es suficiente.

El Frente Sandinista es como la hierba mala que nadie desea plantar en su jardín y así lo ha declarado la Internacional Socialista al expulsarlo de su seno. El problema es que la hierba todavía respira y está consumiendo a Nicaragua, llevándosele toda su riqueza y queriendo arrancarle hasta la dignidad. Los países que todavía se mantienen en una posición neutra tiene que reflexionar y decidir si se convierten en cómplices silenciosos de un exterminio selectivo y habrá que preguntarse a sus representantes diplomáticos acreditados en el país.

Daniel y Rosario junto a su pandilla, otrora conocida como Frente Sandinista son una especie de tórsalo que debe ser extirpado como si se tratara del peor cáncer en la humanidad, resultando urgente el ejercicio de una presión desde adentro a también por fuera, hasta que el gusano y su podredumbre salgan del cuerpo. Evidentemente después será necesario aplicar un fuerte tratamiento como si se tratara de un potente antibiótico a fin de erradicar la infección heredada, apostando por la educación y el verdadero bienestar de la sociedad nicaragüense. Pero es necesario recordar que, sin libertad de pensamiento, ninguna libertad puede alcanzarse.