Ortega resiste porque no le queda de otra. Está plenamente consciente de los crímenes que ha cometido, no solo de lesa humanidad si no de peculado, latrocinio, etc., etc. Sabe que cuando deje de ser el espurio presidente que es, quedará a merced de los juicios principalmente internacionales.

En mi opinión, está aterrado. A lo interno siempre le han tenido miedo a los gringos y saben que estos los tienen solo de apretarle el pescuezo. Desafortunadamente, estos procesos caminan a paso de tortuga, no con la celeridad que todos quisiéramos, pero tengo fe en que habrá otra arremetida diplomática que lo forzará a dar el brazo a torcer.

Ortega se ha creado una seudo estabilidad que solo él se cree. La realidad objetiva es que ya no tiene la fuente económica que tenía en los tiempones cuando Chávez estaba vivo. La dictadura Orteguista tiene una base prebendaria: al pobre le ha dado tejas de zinc y plástico negro, a sus colaboradores cercanos les ha permitido enriquecerse obscenamente. Toda esa gente está con él aún porque están en realidad defendiendo sus intereses personales. Y aún así, el que se ha podido escapar lo ha hecho, como Payo Solís, Hernán Estrada y Telémaco Talavera, por mencionar algunos.

Dicho esto, me resulta inequívocamente evidente que la dictadura Orteguista se está deshaciendo como una Alka Seltzer en un vaso de agua. No veo retroceso a ese destino. Todas las maniobras que realicen solo prolongan su agonía. Así que no nos desmoralicemos; eso es lo que ellos quieren. Dejemos de criticarnos y descalificarnos tanto.

La victoria del bien sobre el maligno es inminente. Como un brillante pensador por ahí dijo, “la represión puede postergar el día del derrocamiento de la dictadura pero marca la inevitabilidad de ese día”.

Escrito por D. López