1. El fanatismo político del poder es enfermizo. El fanatismo de un gobernante autoritario es producto de un enfermo de poder que se cree predestinado.

2. El fanatismo del caudillo nace de su atraso cultural, de su convicción, de su experiencia y de su creencia, y de la situación histórica en que llega a tener la posibilidad de hacerse con el poder de manera autoritaria.

3. Estando en el poder crea un sistema que no tiene fundamento filosófico ni ideológico en el socialismo, sino que es su visión del poder, las cual es prácticamente construida por su propio pensamiento y la influencia de su círculo íntimo de poder.

4. El fanatismo de sus operadores políticos es un fanatismo cínico: saben lo están haciendo, porque lo están haciendo. Obedecen, pero siempre en una posición en la cual saben que están transgrediendo determinados principios y valores. No les importante, lo importante para ellos es gozar de las mieles del poder.

5. Ese cinismo supone tener una mirada un poco distante de las cosas. Los operadores políticos la tienen. Y, al mismo tiempo, son de esas criaturas que asumen la función de verdugos sociales con una tranquilidad y una ligereza tremenda.

6. El fanatismo de los militantes de base es un fanatismo obediente, casi perruno. Es un fanatismo simple. Es la idea de que por su propio bien tienen que ser obedientes y tienen la opinión de la dirigencia es la única verdad posible.

7. El fanatismo obediente es una actitud caracterizada por una adhesión intolerante a posición política que conduce a algunas personas a conductas destructivas.

8. Inevitablemente, ese fanatismo irracional los conduce al fundamentalismo ciego. Un fundamentalista es aquel que cree que es dueño de la verdad, y por esa verdad es capaz de hacer cualquier cosa, incluso matar.

9. La cultura de la muerte es también parte inherente del fanatismo enfermizo del poder del gobernante autoritario.

10. Los fanáticos, creen estar en posesión de la verdad, cargan su pensamiento con odio para compensar su falta de racionalidad. Esta actitud suele ser por la incapacidad de pensar y es producto de un sentimiento de inferioridad.

11. Los fanáticos son personas rígidas con pensamiento tendientes a reducir el análisis de la realidad social a elementos simples: adhesión a una idea, intolerancia al cambio y visión deformada de la realidad. Esto constituye la base del dogmatismo político en cuanto ideología cerrada, con creencias invariables y favorable al surgimiento del caudillismo autoritario.

12. La capacidad de buscar, procesar y analizar información es una de las herramientas indispensables para que una sociedad logre escapar al oscuro fantasma del fanatismo y evite caer en la consuetudinaria carencia de elementos de juicio a la hora de elegir a sus gobernantes.

San José/Costa Rica