María Nicaragua – Todos recordamos la muerte atroz de Alvarito Conrado, desesperado, aterrorizado, sufriendo de dolor y diciendo. “me duele respirar”, mientras el pueblo veía en directo, impotente y con el corazón partido en mil pedazos al niño que se debatía entre la vida y la muerte. Los sapos hacían memes para burlarse de la agonía de la criatura. Pero, «el que ríe por último ríe mejor», dice el refrán. Y no soy yo la que se ríe ni se alegra de la muerte de nadie. Más bien, es el coronavirus – al que recibieron con bombos y platillos – el que se ha presentado como ESCARNIO para la dictadura y sus esbirros; y como un justiciero para las víctimas.

Ahora, Alvarito Conrado está en el cielo en los brazos del Señor, donde ya no hay más dolor ni sufrimiento, mientras que a sus verdugos y a los cómplices de su muerte les está doliendo respirar a causa del COVID-19. Y algunos, ya deben de estar quemándose en el infierno.

Los primeros que están muriendo son los de la militancia sandinista. El COVID-19 fue el invitado de honor del régimen diabólico y de su legión de fanáticos, ahora están pagando su indolencia. Hay un dicho que dice: “Dios castiga sin coyunda”. Y una cita bíblica que dice: “la paga del pecado es la muerte”. (Romanos 6:23).

 

El invitado de honor, (el COVID-19), ha golpeado las puertas de los artífices de las masacres del pueblo, comenzando por El Carmen, donde el “caballo de Troya” del virus, fue el estilista Ossiel Herrera. Desde entonces, el ilustre invitado de la dictadura ha rondado a la «doctora-muerte» Sonia Castro, la que le negó atención médica a Alvarito. El COVID-19 tampoco ha olvidado a Fidel Moreno, jefe de las turbas, Edwin Castro, miembro de la chanchera, Orlando Castillo (ministro de TELCOR), Roberto López (director del INSS), el paramilitar Juan Caldera (propietario de «Pollos Caldera»), y la lista es larga…

El coronavirus ya se ha llevado a varios paramilitares; al comisionado general de la Policía orteguista Olivio Hernández Salguera, a algunos diputados, concejales, vice-alcaldes y muchos turberos del régimen.

El COVID-19 no parece estar dispuesto a detenerse hasta que haga el “tour” de todos los que le extendieron la invitación y lo recibieron con besos y abrazos.

Hecho por María Nicaragua, 21 de mayo 2020