AMCHAM, CADIN, APEN, UNAB y empresarios rechazan reformas al INSS

Dictadura sandinista prácticamente en un callejón sin salida

La Cámara Americana de Comercio de Nicaragua (Amcham), pronunció su “rechazo a la Iniciativa de Ley de Reforma a la Ley No. 822 “Ley de Concertación Tributaria” y la Resolución 1/325 y 2/325 dictada por el Consejo Directivo del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) de fecha 28 de enero de 2019″.

El COSEP y AMCHAM acordaron ayer martes una fuerte posición ante la decisión unilateral del dictador Daniel Ortega de incrementar de manera masiva los impuestos del país que han sido interpretados como “el tiro de gracia a la economía” nacional.

“Estas medidas profundizan la recesión económica que afecta a miles de nicaragüenses y no atacan las causas de raíz de la grave crisis política y social que estamos atravesando. Nicaragua necesita una salida dialogada que obedezca a las demandas de su población que anhela libertad en el ejercicio de sus derechos democráticos, civiles y económicos”, manifiesta comunicado de la cámara americana.

En tanto, la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia se juntó al rechazo de “las medidas económicas que sólo persiguen conseguir recursos para el Gobierno, a costa del bienestar de importantes sectores de la sociedad nicaragüense, en especial a los pensionados y trabajadores”.

“Las medidas tributarias tendrán efectos en contra de la sociedad porque agudizarán el desempleo y la recesión. Afectarán a importantes sectores económicos como el exportador, agropecuario, servicio, comercio, financiero y turismo, que ya han estado afectados durante los últimos meses”, agrega el texto del pronunciamiento.

CADIN se reúne de emergencia

Ante la seria amenaza de una escalada de impuestos con una reforma a la Ley de Concertación Tributaria anunciada el pasado lunes “negro”, la Cámara de Industrias de Nicaragua (CADIN) se reunió de carácter de emergencia con algunos sectores productivos y la preocupación fue tanta por las consecuencias que cuasarán esas medidas impositivas.

Las nuevas cargas de tributarias son un mayor costo de estructura en las empresas y reducirá el valor agregado a las materias primas, en fin de cuentas quien paga los platos es el consumidor porque las empresas llevan sus costos de producción e impuestos al producto, señaló Mario Amador, Gerente General del Comité Nacional de Productores de Azúcar (CNPA).

Asumir que una empresa tiene utilidades que le permite entregar más del 3% de anticipo sobre la renta, es presumir que una empresa gana del 30% al 40% de utilidades, pero eso no existe en el país, a menos que sea una empresa que vive del contrabando y tenga esos márgenes de utilidades. Para una empresa formal establecida los márgenes de ganancias andan entre el 4% y 5% de utilidad neta, aclaró.

APEN preocupado por este duro golpe

Las medidas impositivas significan que se tendrán que elevar la estructura de costo y eso hace perder competitividad, y cuando se pierde competitividad y los productos son más caros, se compra menos y eso hace reducir las operaciones de las empresas que a su vez conlleva al despido de trabajadores, así alertó Guillermo Jacoby, presidente de la Asociación de Productores Exportadores de Nicaragua (APEN), la cadena de consecuencia de la medida tributaria.

“Así es como funcionan las cosas, si se quiere recaudar más el país debe crecer más. Las recaudaciones que necesita un país no se hacen castigando a los que generan y producen riquezas. Cuando existe un deterioro de la economía los impuestos caen por su propio peso y para querer recuperar esos impuestos se castiga a los empresarios, esa es la lógica de las medidas”, agregó el dirigente empresarial.

Las empresas de 45 a 50 empleados que pagarán el 1% del IR no querrán pasar de ese límite para no pagar el 2% si la empresa llega a los 51 empleados. Lo que se está incentivando es que las empresas pequeñas no pasen a ser empresas medianas, porque una empresa de 50 empleados no va a querer pagar el doble del IR por un empleado más que agregue, puso como ejemplo lo que Jacoby calificó como “distorsión de la economía”.