¿Error fue decirle a Ortega lo que el pueblo sentía y quería, cuando el diálogo? ¿Intransigencia no quitar los tranques? ¿Que por eso reaccionaron con salvajismo?

Recuerdo ese día, cuando un muchacho delgado, espigado, de anteojos grandes que se le resbalaban, valiente, con un pañuelo azul y blanco en el cuello, le dijo al dictador y a su mujer (que ya habían ordenado matar a todo aquel que se les opusiera); “Esta no es una mesa de diálogo, es una mesa para negociar su salida, y lo sabe muy bien».

Esto sucedió un 16 de mayo al inicio del diálogo. Ya habían 68 muertos según organismos de DDHH. Ese día los estudiantes leyeron los nombres de los muertos y en coro decían “Presente”.

El dictador, su mujer y todos, escuchamos lo que nunca imaginamos. Lo que nadie se había atrevido a decir. La valentía de los estudiantes fue reconocida y aplaudida. Y no es que ellos (los dictadores) pondrían a la orden el poder… es que, el pueblo había despertado con la determinación de “no más dictadura”… No más violencia… No más muertos. Para los dictadores esto era inaceptable.

Últimamente, he escuchado argumentos que desligitiman el coraje de los estudiantes para explicar el por qué el diálogo fue fallido, el por qué los OrMur actuaron así. Absurdos argumentos que deforman la imagen patriótica del estudiante valiente que le dijo las verdades al dictador; que ahora dicen por ahí, que se ofendió, que lo ahuyentaron del diálogo, que por qué nadie le puso breque a las palabras de Lesther, que igual pasó con los tranques… que no quisieron los del diálogo, hacer el esfuerzo de desmantelarlos…

¡Por favor! No más cortinas de humo. Ortega no es un muchachito. Que no le gustó que le dijeran la verdad, es una cosa. Que al despojarlo de la máscara se le encendió el deseo de seguir violentando al pueblo hasta el arrebato de vidas, es otra cosa.

Hasta hoy 21 de enero del 2019, la historia está escrita. Y no hay razón alguna y menos error justificable, para que, en 9 meses de resistencia pacífica, los crímenes de lesa humanidad sigan perpetrándose a la orden del día y que la justicia brille por su ausencia. No existe excusa que opaque la verdad. Nada de lo que ha ocurrido desde el 18 de abril del 2018, es razón suficiente para matar. Todo carece de lógica. Ni un asesinato o ejecutamiento, es aceptable.

Lo que Lesther Alemán, el valiente estudiante, hizo ese día, es laudable. Pero, ni él es tan poderoso como para desencadenar con sus palabras el río de violaciones a los DDHH, ni Ortega es un niño desamparado que, al verse “atacado” por un estudiante flacucho, se encontró indefenso y tuvo que defenderse.

Si las palabras de Lesther Alemán fueran tan mágicas para ser tomadas en cuenta ¿por qué no escuchó lo primero que dijo?: “Hemos decidido estar en esta mesa para exigirles ahorita mismo que ordene el cese inmediato de los ataques que están sucediendo en el país».

¡Ah, señor dictador! Si usted realmente hubiese escuchado a Lesther Alemán ese 18 de mayo, hoy no habría los más de 538 asesinados, ni los más de 700 presos políticos, ni los más de 1.500 desaparecidos, ni los más de 40.000 exiliados…

Lourdes Chamorro César
21 de enero del 2019.

#CIDH
#GritoPorNicaragua
#SOSNicaraguaGlobal
#OEANicaragua
#MovimientoEstudiantil19DeAbril