— El cardenal Leopoldo Brenes dijo el domingo que la OEA dio un campanazo al presidente Daniel Ortega al advertir sobre la posibilidad de aplicar la Carta Democrática a Nicaragua.

— Y no es el primer campanazo que le sueltan al presidente.

— En mayo de 2014 los propios obispos le advirtieron sobre la situación de libertades y democracia que subterraneamente constreñian al pueblo nicaragüense.

— Con el sigilo que le caracteriza, la Iglesia le advertía que las cosas no andaban bien y peligraba un estallido social.
— Esa situación le explotó el 18 de abril pasado con la secuela ya conocida y vivida de más de 400 muertos, miles de heridos, centenares de presos, innumerables secuestrados y miles de emigrados.

— Luego llamó a un diálogo y él mismo lo suspendió hasta la fecha. Todo este tiempo transcurrido ha sido una oportunidad perdida.

— Pero hubo otro chance, cuando acordó con el secretario general de la OEA, Luis Almagro, un plan de democratizacion que incluía reformas electorales.

— Las rechazó porque supuestamente y cada día lo demuestra más, temía perder nuevamente en las urnas como en 1990.

— La advertencia de la OEA quizás sea el último campanazo para encontrar una vía civilizada para resolver el problema político, económico y social que enfrenta Nicaragua.

— Nadie desea llegar a una situación como la de los años 80. Hemos visto las primeras señales con la estatización del comercio exterior e interior. Abundan otras.

— Ojalá al presidente se le cura su sordera y responda al continuado tañir de las campanas para que salvemos al país de otra noche oscura.