Fue negado el ingreso a una persona al Hospital Infantil Manuel de Jesús Rivera “La Mascota” por los guardas de seguridad del lugar. Ella iría a ver a su nieta que tenía un mes de nacida.
Fachada del hospital La Mascota.

La razón de haberle negado el ingreso es una de las más insólitas de todas. Su pecado es que andaba una bandera de Nicaragua dentro de su bolso. Obviamente por temor a represalias, la señora prefirió no dar su nombre.

“Cuando yo entré los CPF de la entrada me dijeron (señalando la bandera), ¿‘y esto qué es’?; cómo que qué es, pues una bandera, les dije”, explicó la víctima, quien los vigilantes le respondieron: “Por esto usted no entra aquí”.

“Esa bandera no estaba permitida” le dijeron los vigilantes de manera irónica y en burla a la señora, impidiéndole ingresar al centro hospitalario. Ante el cinismo de los vigilantes, la afectada intentó entrar por la fuerza, sin embargo, a la entrada de recepción se topó con dos doctores para negarle el paso.

La bandera de Nicaragua, que es un orgullo nacional andarla y portarla, para la dictadura sandinista se ha vuelto un símbolo ilegal y de castigo.

“Yo no ando armas, no ando nada malo, lo único que traigo es una bandera”, les dijo a los doctores, a lo que ellos le afirmaron. “No, pero aun así no pasa”. Entonces ella utilizó la fuera para entrar.

“Aquí usted no vuelve a entrar nunca”, le dijeron los vigilantes a su salida del centro hospitalario.