“Me robaron todo, fue algo espantoso. Me gritaron todo tipo de vulgaridades”, contó en llantos y con mucha sopresa Leonor Álvarez, periodista del diario La Prensa, una de los siete periodistas independientes que fueron robadas y golpeadas por una turba que profanó la Catedral, interrumpió y vandalizó la misa y después convirtió los predios de la Catedral en un campo de agresiones e insultos contra los asistentes a la misa.

La eucaristía la presidió el Monseñor Waldemar Sommertag, Nuncio Apostólico, para rogar por el alma del padre Ernesto Cardenal en el homenaje de la Iglesia al cura trapense que fue reconciliado con el Vaticano, después de 36 años de sanción que había impuesto el Papa hoy Santo Juan Pablo II.

Captan a turbero del FSLN con bolso que acababa de robar a periodista…

La turba sandinista fue acarreada en buses y vehículos del gobierno como a las una de la tarde, aunque la misa estaba prevista comenzar a las tres de la tarde.

Una parte de los seguidores del dictador Daniel Ortega, llevaba pañuelos en sus cuellos y banderas del FSLN, ocupó una parte de la nave central del templo mayor de los católicos. Decenas más se quedaron en los predios y tomaron control de los portones, para que no saliera nadie.

La Policía del régimen que permanece desde hace casi dos años en los alrededores de la Catedral fue reforzada para brindar protección a los agresores.

Los seguidores del FSLN profanaron con insultos, robos y agresiones la misa de cuerpo presente en honor al fallecido poeta y sacerdote revolucionario.