Operarios sandinistas presionaron para que los negocios no fueran al Paro Nacional, sin embargo las calles lucieron vacías

Nicaragua experimentó hoy jueves semiparalizada por un nuevo paro nacional, el cuarto contra el régimen de Daniel Ortega desde que se inició en abril del año pasado la crisis sociopolítica y que ha dejado cientos de muertos y de detenidos, presos políticos, desaparecidos, heridos y miles en el exilio.

La huelga general, que duró 24 horas y convocada por la opositora Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, la oposición del régimen sandinista en una mesa de negociación, se llevó a cabo en medio de amenazas del Ejecutivo de sancionar a los negocios que fueran parte del mismo y de una alerta amarilla en los departamentos del Pacífico y una verde en la región Central por las lluvias.

La huelga, que se realizó a cabo bajo el lema “Vamos a paro por la libertad de todos” los denominados “presos políticos”, estuvo apoyado por los negocios afiliados al Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) y a la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (AmCham), principales cúpulas empresariales del país.

También fue notoria la participación de los pequeños y medianos negocios, organizaciones de la sociedad civil, medios de comunicación, partidos políticos, un gran número de activistas y trabajadores por cuenta propia.

Entre las empresas que sí abrieron sus puertas estaban los bancos, que en un comunicado explicaron que lo hicieron por una orden de la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras (Siboif), regulador del sector, bajo serias amenazas de ser cerrados o multados con miles de dólares.

La Asociación de Bancos Privados de Nicaragua (Asobanp), que aglutina seis entidades financieras que operan en el país, dijo que la Siboif les ordenó abrir pues tenían la obligación de prestar ininterrumpidamente los servicios de intermediación financiera y otros servicios con recursos públicos.

Otros negocios que abrieron afirmaron sobre la escasa clientela y bajas ventas.

Propietarios de pequeñas y medianas empresas, que se agregaron al paro, denunciaron que sus negocios eran fotografiados por agentes de la Policía Nacional o simpatizantes de la dictadura sandinista, y temen hayan represalias.

En la víspera, el Gobierno emitió advertencias de sanciones a las empresas que se sumaran al paro nacional, en el que se reclama por la libertad de los “presos políticos” y el respeto de los derechos humanos.

Durante la jornada, el cierre de establecimientos fue bastante notable, aunque no total.

Los principales centros de comerciales de Managua no abrieron las puertas, mientras en los mercados populares como el “Oriental” o el “Roberto Huembes” se abrieron ciertas tiendas, aunque la afluencia de compradores era prácticamente escasa.

En las avenidas de Managua se vieron circular principalmente autobuses y taxis, con pocos pasajeros, y en menor proporción vehículos particulares, según constató Acan-Efe, que no miró ningún atasco.

Las terminales de autobuses que van para los departamentos (provincias) también estuveron vacías.