Por Filadelfo Alemán
Pedro Joaquín Chamorro Cardenal fue asesinado un 10 de enero de 1978 en tiempos de la dictadura somocista. Su hijo Carlos Fernando Chamorro Barrios, fue atropellado el sábado por fariseos de la dictadura de Daniel Ortega. El asesinato de PJCH, fue el preludio de la caída de la dictadura somocista en 1979.

Lo ocurrido el sábado pasado podría ser premonitorio de otro gran acontecimiento en nuestra historia: la caída de la dictadura danielista. El régimen cada día pierde la cabeza, repite desatinos y se sume en su propia inmundicie. Carlos Fernando, ha sido reprimido por ejercer la inmensa herencia recibida de su padre: decir la verdad.

La muerte de PJCH fue la chispa que encendió una revolución de un pueblo que al final fue traicionado. A Carlos Fernando le debemos su coraje y valentía de enfrentar y denunciar a esta nueva dictadura. ” Actúan como fariseos”, decía mi madre cuando se refería a la Guardia de Somoza.

La forma en que actuó la Policía, asaltando y robando en Cinco y el CENIDH confirma una vez más que ha muerto la Ley en Nicaragua. El atropello de la Policía contra Carlos Fernando, su esposa y algunos periodistas es otra estocada contra la libertad de expresión. Se dio el insólito caso de alguien que llega a la Policía a denunciar un robo y le echan a patadas.

Veremos que ocurre cuando José Adán Aguerri llegue a la Policía a solicitar permiso para una marcha. Ya no existe en el país autoridad a la cual acudir. No es nada nuevo, porque el Ejecutivo ha abolido la justicia y los demás poderes. Esa ha sido la tónica y la costumbre desde que el presidente Ortega asumió el poder en 2007. Tampoco es nada nuevo, porque esa desenfrenada violación de nuestros derechos comenzó desde los años 80.

Lo incomprensible es que muchos cerraron los ojos, taparon sus oídos y amordazaron su voz. Hubo quien negó que fuéramos hacia una dictadura, otros la calificaron dicta- blanda. Más de 300 muertos, miles de heridos, centenares de arrestados, otros tantos desaparecidos, y miles de exiliados dicen todo sobre esa dicta-blanda.

Así golpeó e irrespetó la policía sandinista a los periodistas de Nicaragua…

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