Policía sandinista nuevamente golpea y detiene a la señora a doña Flor Ramírez

El delito de doña Flor Ramírez es exigir respeto a los derechos humanos usando el traje con la bandera de los colores de Nicaragua

La señora vandálica Flor Ramírez, tapaba su cara con una pañoleta azul y blanco cuando danzaba los bailes de la marimba en las protestas cívicas, haciéndole para protegerse contra los ataques policiales de los que ha sido víctima.

Ella denunció que ha sido detenida al menos cuatro ocasiones, pero la última vez aconteció el pasado viernes de la semana anterior, fue traslada al Distrito Cuatro y la mantuvieron retenida durante unas tres horas.

La “vandálica” dice que estaba a la espera de un bus en el sector de Larreynaga, entonces vio que de una camioneta blanca Hilux sin rotulación policial, descendieron dos agentes policiales mujeres y le exigieron que fuera al vehículo debido a que tenían que interrogarla. Ella se sorprendió debido a que no sabía las razones de su detención, además porque esta clara de no haber cometido ningún delito por lo que rehcazó ir con los agentes.

“No tengo porque subirme ahí -la camioneta- y ustedes no tienen una orden de arresto en contra mía, si ustedes me presentan una orden de arresto, yo me subiría (…)2, les dijo. Ella intentó tres veces seguir para tomar algunas de las rutas, pero las policías se lo evitaron, y hasta le dijeron que ellos la iban a llevar a su lugar de destino, pero rechazó esa oferta.

Una de las agentes revisó su bolso, a lo que ella le dijo que era un abuso y mira la bandera de Nicaragua; ese fue el “delito” para que llamaran a una patrulla y seis oficiales armados: le pusieron los brazos hacia atrás para enchacharla y le dieron un golpe en la zona de las costillas, y otro en la pierna, puesto que en todo momento evitó el arresto.

A ella la llevaron al distrito Cuatro de la PO, y la llevaron a una oficina de investigación, donde un oficial le había consultado a dónde se dirigía cuando la capturaron, qué estaba haciendo en la parada, a quiénes esperaba. Ella les dijo a los oficiales que no era delito llevar consigo su bandera, a lo que respondieron que ella no tenía derecho de cargarla. Finalmente, la dejaron ir, le regresaron sus cosas, incluyendo su teléfono que se lo habían revisado, pero no así la bandera.

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