Los orteguistas están en una campaña de desprestigio desde el inicio, tan así que todavía hablan de la supuesta “noticia del falso muerto en la UCA el primer día”. Eso lo hacen para que entre ellos no le pongan atención a los 300 muertos que vinieron desde el día siguiente.

Ya muy pocos se creen la estupidez del intento de golpe. La mayoría de ellos están más que claros que su gobierno ha asesinado, ha reprimido, ha encarcelado injustamente y siguen en un nivel de represión absurdo violando cualquier derecho humano que se pueda con tal de que deje de existir oposición en Nicaragua.

Verán las redes llenas de comentarios como “que buena noticia lo de 100%” o “está bueno por incitar a la violencia” o “tanto daño le ha hecho”. No son más que frases que vienen por órdenes de arriba para ser repetidas para que entre ellos tengan la ilusión de que Miguel Mora o Silvio Báez o Maradiaga son terroristas. De que aún hay apoyo al orteguismo. No lo hay. No sólo dentro de Nicaragua sino en el resto del mundo. Ya no lo hay. Hoy se terminó de confirmar bajo cualquier análisis, de que Ortega y su policía han cometido crímenes de lesa humanidad y serán procesados TARDE O TEMPRANO.

Están asustados. Asustados porque no conocen nada que no sea este sistema. Porque a algunos les han hecho creer que sin este gobierno ya nada vale la pena. Están aterrorizados no porque creen que llegará la policía a secuestrarlos en sus casas, o que irán presos por defender su forma de pensar, no. Ese terror es el que hemos sentido los que estamos del otro lado. Más bien el terror de ellos es que cada día se dan cuenta que han apoyado a un régimen criminal y por dentro la conciencia les golpea, les carcome, no quieren admitir ni reconocer que eso que creían bueno, es en realidad terrible, impensable.

Cada informe de organismos es para ellos un recordatorio de que votaron por un criminal y que siguen defendiendo a un criminal. Cada muestra de dignidad de algún autoconvocado, cada bandera azul y blanco, cada preso político que se rehúsa a ceder ante las presiones y abusos de los policías, les recuerda a ellos que están defendiendo a unos pandilleros podridos en dólares y enfermos de poder. Cada publicación indignada sobre la represión la tienen que contestar con arrogancia y usando el mismo discurso que les lanzan desde arriba, porque saben que quien se quitó la máscara, quién reveló su horrible rostro fue ese sistema del que ahora se sienten dependientes.

A ellos les han hecho creer que no habrá Nicaragua sin Ortega. Algo que es sumamente ridículo pero lo creen. Creen que cualquier otra cosa que venga destruirá el país. Creen que antes de Ortega no se avanzó nada. Que sólo Ortega sabe gobernar este país. Ese discurso hecho por un mandatario tóxico, celoso, posesivo y controlador para hacerles sentir impotentes ante ellos, lo tienen instalado para seguir en su delirio de “reconciliación y unidad nacional” aunque ellos mismos sepan que su policía no ha llegado a reconciliarse con la gente, sino a matarla o apresarla.

Es necesario hoy más que nunca, recordarle a los orteguistas que SI hay Nicaragua sin Ortega. De hecho, será una Nicaragua inmensamente mejor. Con poderes independientes uno de otro, sin caudillos que se crean dueños y no funcionarios. Será una Nicaragua verdaderamente libre. Y las únicas personas que están evitando que eso suceda, son la pareja presidencial y todo aquél que los defienda.

Yo sí creo que se puede dialogar con opiniones distintas. Es horriblemente difícil, se siente casi imposible. Pero se puede. Y no sólo eso, es MUY NECESARIO. Porque cuando la dictadura termine, porque va a terminar, habrá demasiadas heridas qué sanar. Y hacer un intento de entendimiento desde ahora es la mejor forma para evitar un colapso social.

Confíen en lo que les digo, vale la pena. Y lo mejor es que cada día hay más personas abriendo los ojos.

“Ya nadie detiene la avalancha de un pueblo que tomó su decisión.”