Filadelfo Alemán
—Los organismos de derechos humanos aseguran que son más de 500 los presos políticos.
— Pero realmente existe otra cantidad de reos que cumplen forzosamente misiones en el gobierno que riñen con sus legítimas obligaciones laborales.
— Se trata de personas totalmente inocentes cuyas conciencias están atadas a la dictadura por diferentes razones.
— Son funcionarios y empleados públicos, paramilitares, policías y hasta militares que de una u otra manera apoyan al régimen contra su voluntad.
— Un ejemplo claro es el de los empleados públicos enviados a rotondear o asistir a las marchas oficiales.
— Los exponen al sol y la lluvia. Comen de pie y a la intemperie, son obligados a gritar consignas y agitar banderas que quizás repudian.
— Preferirían ese tiempo para almorzar en sus casas con sus niños y su familia, o en cualquier lugar menos ahí, humillados. Los obligan hasta los sábados y domingos.
— Son vigilados por policias antimotines y comisarios políticos para impedir que escapen a sus casas.
— Con ellos el régimen quiere demostrar apoyo popular que no posee.
— Las tienen en verdaderos campos de concentración.
— Son espiados por el “gran hermano”, que tiene ojos en cada pared, en cada puerta, en cada rincón.
— El espionaje del régimen actúa en todas partes, en los trabajos, los estadios, los cines , supermercados y en el vecindario.
— También en los cementerios donde hubo arrestos el día de los muertos.
— Sin embargo, los ojos de la dictadura están cansados y agotados de tanta vigilia. Son los estertores de su muerte. Un triunfo de la resistencia.
— Por mas ruido que hacen los rotondistas son ignorados por la gente. Los automovilistas vuelven sus caras a otro lado. Eso es peor que el repudio. Hacen el ridículo.
— Cada día son menos. Sobran los toldos para tan poca gente.
— Son reos políticos desde que los montan en las rejas rodantes de los autobuses.
— También son reos los policías obligados a reprimir a una población inocente. No todos los policías actúan gustosos de lo que hacen.
— Sobran ejemplos de policías que se han negado a reprimir y han sido encarcelados o asesinados.
— Sus esposas, hijos y familiares deben percatarse de la brutalidad con que actúan y deben resentir la reaccion popular.
— En cada calle del país hay luto por muertos que calan la conciencia colectiva.
— Militantes sandinistas y empleados publicos han renunciado a sus cargos por inconformidad con la dictadura.
— También centenares de médicos han escapado de la prisión de los hospitales.
— No es remoto que alguien esté descontento con la situación en las fuerzas armadas.