Grupos paramilitares estructurados por el dictador Daniel Ortega, habrían utilizado un hospital militar como centro de abastecimiento de municiones en los días más fuertes de la represión ejecutada por el gobierno sandinista en contra de la población civil.

Según la denuncia de un ex oficial del Ejército de Nicaragua, quien está en el exilio y habló en condición de anonimato, es el hospital militar Alejandro Dávila Bolaños, en donde el mismo pudo grabar con su celular el momento en que un grupo de paramilitares sale de ese centro en un vehículo con destino al sitio de las manifestaciones antigubernamentales registradas el 30 de mayo de 2018.

El video al que tuvo acceso DIARIO LAS AMÉRICAS fue filmado desde la primera planta del establecimiento médico, en donde está el área de Cuidados Intensivos, el día que ocurrió una de las peores masacres ejecutadas por las fuerzas policiales y paramilitares del Gobierno, que se lleva la vida de 18 personas y deja 218 lesionados. Once de los asesinatos ocurrieron en Managua, por disparos de francotiradores.

“Tuve la oportunidad de ver y grabar ese hecho. Estaban entrando camionetas con paramilitares al hospital y lamentablemente el hospital estaba proporcionando municiones a los paramilitares que salían por el estacionamiento subterráneo que tiene ese lugar, que es exclusivo para los jefes y para la contrainteligencia [del Ejército]. Ahí no tiene acceso ninguna otra persona. Es por ahí que entraban y salían para que los trabajadores y las personas que están en el hospital no se dieran cuenta”, reveló el exmilitar.

“La misma gente del barrio donde se encuentra el hospital estaban eufóricos y fueron testigos de cómo camionetas con paramilitares estaban entrando al hospital y la gente estaba enardecida porque escuchaban las noticias de la masacre que se estaba dando en los alrededores de carretera a Masaya y Metrocentro”, aseguró.

El video que grabó el exmilitar muestra al personal de vigilancia “abriendo un portón” para permitir la salida de una camioneta que se encontraba dentro del hospital, con hombres vestidos de civil que llevaban armas largas.

En la pieza audiovisual, el exoficial pudo identificar al teniente coronel Jairo Pérez, jefe de Contrainteligencia, que permanecía en el portón y hablaba por teléfono a la salida de los paramilitares.

Ese mismo vehículo fue fotografiado cerca de Metrocentro, en plena operación represiva, apuntando con las armas a manifestantes ese 30 de mayo, según dijeron fuentes extraoficiales.