La dictadura sandinista ha rechazado el ingreso de enviados de España por tercera vez consecutiva

El Reino de España ha dado inicio a hacer revisión desde ayer lunes sobre el estado de las relaciones bilaterales con Nicaragua mirando a adoptar nuevas posiciones para ejercer presión al régimen de Daniel Ortega para buscar una salida política a la crisis que existe para terminar con la represión y la liberación de los presos políticos.

“Reunido con nuestra Embajadora en Nicaragua, María del Mar Fernández-Palacios, que ha sido llamada a consultas, para analizar las relaciones bilaterales y el desarrollo de la crisis en ese país. Hay que mantener la interlocución con todas las partes para encontrar una solución”. Con esta declaración, el canciller ibérico Josep Borrell adelantó el resultado de su reunión con la embajadora en Managua.

España comenzó las consultas el pasado miércoles a su embajadora Fernández-Palacios “para analizar la situación de la relación bilateral” después de que el Gobierno sandinista evitara “por tercera vez” la visita de un alto cargo español a la nación centroamericana.

Ese mismo, el Ministerio de Asuntos Exteriores hizo la convocatoria al embajador nicaragüense, Carlos Midence, y le expuso el “malestar” del Gobierno español.

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