Ha estado exigiendo que la Alianza Cívica firme un llamado a que EEUU no active la Nica Act, pero ahora pide más

El dictador Daniel Ortega se ha vuelto más exigente, y es que desde el pasado viernes ha agregado una nueva exigencia a sus demandas para volver a reabrir la mesa de negociaciones, que se encuentra congelada debido al incumplimiento del régimen a los acuerdos alcanzados el pasado mes de marzo. Ahora piden que se cambie a los delegados de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia.

Ortega se cree que va victorioso, agrega que la Alianza Cívica firme un pronunciamiento haciéndole una petición al gobierno de Estados Unidos a que no active la ley Nica Act, que fue aprobada el año pasado y todavía está sin ser ejecutada. De momento, la Casa Blanca ha sancionado a seis allegados al dictador Ortega, a Albanisa, porque la mayoría de sus acciones son de la venezolana PDVSA y a BanCorp porque es un instrumento para “lavar” el dinero que fluye del ingreso petrolero, según el Departamento del Tesoro.

“Necesitamos interlocutores adultos, creíbles, sensatos, cuerdos y valientes. Porque la paz no es bobería, ni charlatanería, la paz exige valentía y decisión”, dice el comunicado del gobierno. El régimen acusó a la Alianza de exhibir “insensibilidad, precariedad, miseria y mezquindad, mental y espiritual”, indica la dictadura.

“Que vuelva la cordura y cese de una vez por todas, la infeliz locura de una contraparte que sólo sabe de terrorismo golpista, y que no tiene la estatura o la calidad necesarias para propiciar entendimiento”, insistió el Gobierno a través de un comunicado.