Los robos, la corrupción, la violación a los derechos humanos, el prácticamente cero respeto a las leyes nacionales, ha hecho que los Ortega Murillo sean la familia más rica de Nicaragua.

De acuerdo a información proveniente del Banco Central de Nicaragua (BCN) y del Instituto Nicaragüense de Energía (INE), el grupo DNP-Petronic controlado por el hijo del dictador Daniel Ortega y Rosario Murillo, Rafael Antonio Ortega Murillo, recientemente sancionado por los EEUU, esta compañía tenía una facturación de más de 300 millones de dólares cada año.

Las fuentes señalan que estas ganancias brutas de cada año del grupo llegaron a un promedio de 60 millones de dólares, de los que no fueron pagados de manera ni siquiera regular en impuestos, sobre todo en el área de Renta.

Los analistas económicos dicen que el ritmo de facturación llegó a los 300 millones de dólares, y se mantuvo en los últimos 12 años, a lo que el grupo operó sin siquiera respetar al mínimo el estado para frenar y limitar a sus competidores y llegar a tener las mejores ventajas.

En cifras que fueron redondeadas, las ventas del grupo DNP-Petronic llegarían a 8,640 millones de dólares en los más de dos períodos de la administración de la dictadura de los Ortega Murillo. Las ganancias líquidas llegaron a los US$720 millones.

Este monto de efectivo hace a los Ortega Murillo, el segundo grupo empresarial más rico de Centroamérica. Los grupos que son más conocidos de cada país de la región llegan en 2017, a fortunas de entre US$1,300 y US$1,700 millones.

Rafael Ortega Murillo se encuentra en la mitad de la posición, además ni se incluyen los otros negocios de la familia.